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AGUA CALIENTE
| Muchos sistemas para evitar la corrosión disponen de elementos muy sensibles a ésta que absorben toda la reacción química que se produce durante la oxidación, de esta forma son ellos los que sufren la corrosión mientras el elemento al cual protegen permanece en perfecto estado. Un ejemplo típico son los ánodos de sacrificio o de magnesio que existen en los calentadores eléctricos y acumuladores de agua caliente sanitaria. La existencia de estos ánodos de sacrificio o de magnesio, es desconocida para la mayoría, sin embargo un buen mantenimiento de este ánodo o la sustitución del mismo cuando ha llegado al límite de su vida, puede evitar la perforación por oxidación del calentador o acumulador. Algunos de los problemas derivados de una mala conservación son las temidas inundaciones que provocan la destrucción de mobiliario, daños a terceros y los costes de sustitución del electrodoméstico perforado. En la figura de abajo lo podéis observar es la pieza de color gris que hay al lado de la resistencia. |